Sobre la base de una amplia y prolongada investigación sobre la participación familiar, este informe ofrece diez conclusiones de estos diez años de trabajo: lo que las familias y los educadores nos han dicho que necesitan para apoyar el aprendizaje y el bienestar estudiantil. Desde la brecha entre la percepción de los padres y el rendimiento académico hasta la necesidad de comunicaciones más claras y de aplicación práctica, los hallazgos subrayan una verdad fundamental: cuando se trata a las familias como verdaderos socios, la confianza se profundiza, los resultados mejoran y los sistemas responden mejor a las necesidades de cada estudiante.